Suculent, todo un descubrimiento en Barcelona

Imagen del interior de la casa de comidas SuculentSiempre hay proyectos gastronómicos que te sorprenden por su originalidad y, en esta ocasión, damos un vistazo al pasado para rescatar el concepto de casa de comidas. Es algo más que un restaurante, es Suculent.

En palabras de sus responsables, “Ante todo, Suculent no es exactamente un restaurante. Preferimos definirlo como una casa de comidas de toda la vida, un lugar en el que puedes cenar o comer, y también desayunar y picar. En definitiva, un sitio en el que puedes disfrutar a cualquier hora de la buena cocina”.

El lugar escogido para materializar este proyecto fue un local de la antigua Bodega del Raval, “una peculiar tasca frecuentada por personajes del lumpen y canallas de todo tipo del pasado siglo, era una gran responsabilidad. Así que decidimos no cambiar demasiadas cosas para mantener el espíritu”, subrayan. De hecho, y a nivel de decoración, han reutilizado parte del mobiliario, restaurado todos los elementos que hemos podido y a la hora de añadir novedades respetado la antigua esencia de la bodega. “Y así es un poco nuestra cocina también”, concluyen.

Sobre los inicios del proyecto, todo empezó, explica uno de los socios de Suculent, Javier Cotoruelo, “en una comida con mi amigo antes que socio, Carles Abellan. Le expliqué el proyecto y no se lo pensó. Estuvimos medio año de obras, 3 meses de pruebas de carta y finalmente abrimos en mayo del 2012, exactamente el 22”.
Sobre el local, comenta que “es nuestro” y anteriormente era una antigua bodega, “en la que se reunía la flor y nata del barrio”.

Un estilo muy marcado

Imagen de la barra del Suculents allá de su carta, la filosofía de base de Suculent es uno de sus valores añadidos. Preguntado sobre esta filosofía, Javier Cotoruelo no duda en afirmar que “tenemos dos parámetros”. En concreto, estos parámetros pasan por “intentar dar lo que nos gustaría recibir y trabajar desde la humildad, intentando aprender cada día”.

Asimismo, subraya, “tenemos un equipo muy joven tanto en sala como en cocina con una gran implicación y eso, hoy en día, se nota y se refleja a la hora de trabajar”.

Los platos estrella

El chef de Suculent, Antonio Romero, cuida y mejora día a día la carta de esta casa de comidas de la ciudad de Barcelona. Preguntado sobre sus platos estrella, Javier Cotoruelo subraya que “sin duda yo me quedaría con el ceviche de gambeta, las albóndigas de butifarra y sepia, la raya a la mantequilla y el pastel de queso brie”. Al respecto de este último plato, afirma que sería su recomendación para los comensales a la hora de escoger entre algún postre de la carta del Suculent.

“Más que innovar, preferimos renovar”. Partiendo de esta declaración de intenciones, en Suculent puedes encontrar platos de siempre de la gastronomía mediterránea y española, pero preparados con ideas y técnicas más actuales “que nos permiten mejorar lo que ya era bueno antes”.

El menú es variado y siempre variable, porque lo confeccionan basándose en la calidad de los productos que encuentran cada día en el mercado. “Toda la materia que usamos está especialmente seleccionada, pero no solo la que usamos en nuestros platos”, explican al respecto.

Imagen del ceviche de gambeta rojaHablando de la carta, hacemos repaso de las principales especialidades de Suculent partiendo de la base de lo que nos indican los responsables de esta casa de comidas: “En Suculent cada plato tiene su historia. Te contaremos por qué traemos la maquilla, te hablaremos de fabricantes de embutido que no quieren tener teléfono y también de muchos otros sitios y personajes apasionantes que contribuyen a hacer que cada bocado que das sea una experiencia única”.

Si nos fijamos en las opciones para picar, encontramos entre los fríos una ensalada de tomate, fresón y pecorino; boquerones marinados con raspa; brandada de bacalao con olivada dulce; ceviche de gama roja; cremoso de foie con maíz y cacao; caballa en escabeche, y tartar de salmón con sus huevas.

Por su parte, la oferta de picoteo en versión caliente incluye ortiguillas gaditanas, escabeche de codorniz, mejillones a la plancha con all i oli borde, mejillones con papada ibérica, croquetas de rabo de vaca vieja con trompetas de la muerte, rabitos de cerdo crujientes, tuétano con miso y huevas de tobiko, y finalmente un plato de setas de temporada con huevo de pato.

En cuanto a las especialidades de cuchara, y sin olvidar los pucheros, la carta de Suculent os propone una tripa de bacalao con ajo negro y puerros, el tradicional “cap i pota” catalán, judías con huevo y papada ibérica o el pulpo a la brasa con garbanzos.

La raya a la mantequilla es una de las creaciones que encontraras en el restaurante barcelonesLos amantes del pescado tienen como opciones una raya a la mantequilla negra, morro de bacalao con caracoles, lomo de atún rojo a la brasa o “all i pebre” de anguila. En cuanto a carne, destacar también el costillar ibérico Maldonado con especies de Córdoba, las albóndigas de la casa, rabo de vaca vieja gallega con chocolate y mini zanahorias, así como cuello de cordero con espinacas a la catalana.

El toque dulce lo ponen los postres, como el granizado de menta con melón al Jerez, el pastel de chocolate con cítrico, el ya citado pastel de brie con gelatina de moscatel, el sorbete de Yuzú o higo “Coll de Dama” con cremoso de vainilla.

Esta carta es la actual, porque en la casa de comidas Suculent la cambian en función de la época del año en la que nos encontremos. Además, añade Javier Cotoruelo “intentamos disfrutar de grandes placeres según temporada, como por ejemplo, en breve introduciremos la caza, la trufa, etc.”

La base de todas estas creaciones gastronómicas reside en la materia prima de calidad. Sobre su procedencia, Cotoruelo explica que llega “de los proveedores habituales, el pescado es de la lonja, la carne, parte nos llega de aquí y parte de proveedores que trabajan con vaca. Gallega. Verduras y fruta del Llobregat y del Maresme”.

Pero, ¿quién se beneficia de esta carta? Javier Cotoruelo explica que “nuestra clientela procede de la zona alta de la ciudad y es exigente pero a la vez fiel”. Teniendo en cuenta que Barcelona es uno de los destinos favoritos de los turistas a nivel mundial, asegura que desde el pasado verano están empezando a recibir también a algunos comensales de otras partes del planeta.

El primer proyecto, pero ya en marcha el segundo

Uno de los platos que forman parte de la carta del Suculent son las albóndigas de butifarra y sepiaPartiendo del éxito cosechado con Suculent, el equipo de la casa de comidas no ha querido conformarse. Así, ya nos confirman que “en breve abrimos el segundo establecimiento”, comenta Javier Cotoruelo.

Concretando en este segundo proyecto, nos da algunas pinceladas sobre en qué va a constar: “nos hemos embarcado en un proyecto de recuperar antiguos conceptos y llevarlos a la actualidad. Nuestra idea es recuperar 4 conceptos en algo más de 5 años y, de este modo –añade– “el primero fue la casa de comidas, el segundo será la Taberna”. Se trata de un concepto basado en raciones que caben un platito y en el que se busca un ticket medio más bajo y mucha rotación. Como nos explica “el local ya está en obras en la Rambla del Raval 43 y la oferta está dirigida por nuestro chef Antonio Romero”.

Pero hay más porque nos apunta que “el tercer proyecto ya se verá en su momento. Ya estamos trabajando en él, sin olvidarnos de los primeros”.

Con este segundo proyecto como telón de fondo, y preguntado sobre los retos de futuro que se han marcado, subraya que pasan por “dejar de ser una start up y consolidarnos como un referente en la ciudad de Barcelona y, por qué no, en España”. Y es que, concluye, “soñar no cuesta dinero”.

El Raval, enclave histórico

La entrada de la casa de comidas SuculentPor último, y como parte importante de la historia del Suculent, vale la pena hablar del barrio del Raval. De hecho, la palabra Raval, que proviene del árabe Rabad, quiere decir barrio. El antiguo barrio de los conventos y hospitales de Barcelona es hoy un mosaico multicultural donde el choque entre la modernidad y el pasado social del llamado “barrio chino” lo han convertido en un punto de atracción para gente de todo el mundo.

Al barrio del Raval de Barcelona, cercado por las murallas hasta 1859, lo limitan ahora Las Ramblas, la calle Pelai, la Ronda Sant Antoni, la de Sant Pere y el Paral•lel. Estas antiguas vías romanas configuraron el recorrido de unas murallas que, finalmente, tuvieron que tirarse abajo para poder ensanchar Barcelona, que crecía a marchas forzadas.

Dentro de ese periodo, el que había sido un espacio de campos y conventos hasta mediados del siglo XIX, vio cómo la industria textil y la vivienda obrera ocupaban las callejuelas tortuosas que entramaban este barrio de Barcelona. Esto, unido a la proximidad del puerto, propició que el Raval evolucionase hacia un barrio de inmigrantes donde eran frecuentes los problemas sociales. Por ello, en 1925 el periodista Àngel Marsà lo bautizó como el “barrio chino”, una denominación popular que ha mantenido hasta los últimos años.

Pero el esfuerzo que el Ayuntamiento de Barcelona ha hecho desde los años noventa para limpiar y acondicionar el barrio del Raval, abriendo nuevas vías como la Rambla del Raval o creando instituciones de peso en la vida social y cultural como el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona o el MACBA (Museo de Arte Contemporáneo), han conseguido recuperar el nombre y el prestigio del Raval barcelonés.

Marta Olivé

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