
La percepción auditiva
Es la base para el lenguaje humano, y es fundamental para entender el entorno. Hoy en día sabemos que nuestros clientes solo son capaces de almacenar una pequeña parte de la información que perciben por tanto debemos tener claros cual es la información que queremos destacar para el cliente. Asimismo en el momento en que entramos en cualquier restaurante, tres de nuestros cinco sentidos responden de manera inmediata: la vista, el olfato y el oído. El gusto y el tacto aparecerán mas tarde. ¿Cuál es el primer impacto visual, olfativo y auditivo que provocamos en el cliente?
La percepción auditiva del cliente analiza el volumen, timbre, o la tonalidad, es decir la fuerza de un determinado sonido, las fuentes de donde proviene, o la gravedad o su agudeza. Somos conscientes del ruido de la cocina, de la música que se transmite a través de los altavoces del restaurante, del eco que se genera en la sala, o del volumen de las conversaciones que los clientes están llevando a cabo. Para gestionar correctamente dicha percepción, deberemos consideras dos aspectos fundamentales:
Qué aspectos deberíamos considerar en relación a un aspecto como la música:
La percepción gustativa
Junto al olfativo constituyen el sentido químico. Nos permite percibir los cuatro gustos básicos: dulce, salado, ácido y amargo. La percepción de los sabores es una obsesión del ser humano, ya que nos reporta placer, y por tanto impacta directamente sobre nuestras emociones.
El sabor = gusto + olfato
El sabor es la impresión general que experimentamos a partir de la combinación de la estimulación oral y nasal (Lawless, 2001).
Una circunstancia importante que nos encontramos en los sabores, es que el carácter agradable de un sabor o de un olor disminuye a medida que se ingiere un plato. Al comenzar a comer por ejemplo un tiramisú, los primeros bocados serán deliciosos, pero a medida que vamos ingiriendo el postre puede no saber tan bien como al principio. Este proceso es el que se conoce como “aliestesia” o cambio de sensaciones. Asimismo el carácter agradable de un plato puede verse alterado por otro mecanismo: “La saciedad sensorial específica” ((Hethergton y Rolls, 1996) que se refiere a la tendencia de las personas a ingerir mayor cantidad de comida siempre que sus componentes posean propiedades sensoriales distintas. Este concepto se ejemplifica en la pregunta habitual que nos hacemos sobre ¿Por qué la gente es capaz de comer más cuando se encuentra en un bufet? La respuesta es sencilla, pueden comer más debido a que cuando comienzan a alcanzar un estado de saciedad con un determinado tipo de alimento, aparece la oportunidad de comenzar un nuevo gradiente de saciedad con otro alimento que difiere del anterior en forma, color, textura, olor. Un efecto fruto de este concepto es el llamado “efecto postre”, en el que podemos ver como una persona que ha estado comiendo un alimento con unas mismas características hasta que esta lleno, es capaz de tomarse una ración completa de un postre
Brian Wansink, de la Universidad de Illinois, y Barbara E. Kahn, de la Universidad de Pensilvania, han contribuido con sus investigaciones a demostrar que el simple aumento de la percepción de la variedad puede incrementar el consumo, aunque en realidad no haya tal surtido. En un estudio se ofreció a los participantes una gama de golosinas de chocolate que se colocaron en recipientes con una mezcla de siete o diez colores diferentes. Aunque el sabor de todos ellos era idéntico, en el transcurso de una hora se consumió un 43% más del recipiente de chocolatitos de diez colores. (Fuente http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/tendencias/2010/04/08/192243.php)
La percepción olfativa
Está directamente relacionado con el sistema gustativo, influyéndose mutuamente. Asimismo el olfato es más importante en nuestras vidas de lo que pensamos, y aunque no sea esencial para sobrevivir, si que mejora sustancialmente nuestra calidad de vida. Pero, ¿Que debemos considerar en lo que a la gastronomía se refiere?:
La percepción táctil
La piel contiene un gran número de receptores sensoriales que nos aportan una gran cantidad de información. El sentido del tacto nos permite percibir determinadas cualidades de los objetos como son la suavidad de una servilleta, la forma de un tenedor, la temperatura de un vaso, o la dureza de la mesa en la que estamos comiendo.
La piel de un cliente muestra una gran sensibilidad a los cambios de temperatura, y este es un aspecto importante a la hora de crear confortabilidad. Para crear espacios confortables podemos utilizar distintos sistemas, pero en los últimos años me gustaría destacar la aparición del llamado calor verde o calefacción por infrarrojos. Este sistema combina dos mecanismos: la calefacción por radiación y la calefacción por consecuencia del efecto de aislamiento del ambiente, es decir, en un primer paso toda la materia que se encuentra dentro del radio de acción de la placa de infrarrojos se calienta, pero a la vez esta misma materia va a calentar nuestro entorno y nos proporcionará un ambiente muy agradable. Asimismo algunas de las grandes ventajas de este sistema es que es altamente eficiente. Elimina las bacterias en un 99% (coeli, legionela, etc…), así como los olores debido a la emisión de iones negativos, y no estratifica el aire, ya que debido a la gran uniformidad de la distribución de la temperatura en el local, se evitan las perdidas de calor por corrientes de aire. Como resultado es que disponemos de una fuente de calor que genera un gran confort en el consumidor.
La combinación de sensaciones táctiles i cenestésicas nos permiten percibir los objetos de un restaurante, y esta experiencia juega un papel muy importante en el desarrollo perceptivo del cliente. Asimismo permite identificar los aspectos diferenciales de algunos objetos mejor que el sistema visual. Nuestros clientes juzgan los objetos (cubiertos, servilletas, manteles, cartas, etc.) no solo considerando el color y forma, sino palpando la textura. Por ello es importante el uso de texturas agradables al tacto en todos y cada uno de los materiales que van a estar en contacto con el cliente.
En un negocio de restauración debemos considerar todos aquellos aspectos que tienen la capacidad de impactar en las emociones del consumidor (ya sea de forma positiva o negativa). Hoy en día todo se ha vuelto más complejo, y con posibilidades infinitas, lo que nos permite elegir la mejor tecnología en función de los objetivos que queremos alcanzar.
Luis Codó
Socio Director HORECASOLUTIONS
www.horecasolutions.es