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El vino del año
Autor:Josep Sala Fecha:22-10-2009
Temática: Calidad
Nivel: N2- Técnicos de Áreas Funcionales
Focus: General
Resumen: El vino joven es un producto que encontramos en el mercado al poco tiempo de la vendimia, se consume a los pocos meses de su elaboración y en un plazo más o menos corto de tiempo va perdiendo su personalidad. La variedad de uva utilizada para su elaboración influye de una forma directa en el tiempo de consumo. Son diversos los nombres que recibe este tipo de vino, aunque los más conocidos son los “Beaujolais Noveau” en la zona sur de la Borgoña, “Cosechero” en la Rioja, “Novell” en el Empordà (Catalunya). Denominaciones más genéricas son “vino nuevo”, “vino primero” y “vino del año”.
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El vino joven es un producto que encontramos en el mercado al poco tiempo de la vendimia, se consume a los pocos meses de su elaboración y en un plazo más o menos corto de tiempo va perdiendo su personalidad.
La variedad de uva utilizada para su elaboración  influye de una forma directa en el tiempo de consumo. Son diversos los  nombres que recibe este tipo de vino, aunque los más conocidos son los “Beaujolais Noveau” en la zona sur de la Borgoña, “Cosechero” en la Rioja, “Novell” en el Empordà (Catalunya). Denominaciones más genéricas son  “vino nuevo”, “vino primero” y “vino del año”.

Cuando hablamos del vino del año, en la mayoría de los casos,  nos referimos al vino tinto. Tradicionalmente este producto se compraba a granel en las mismas bodegas. Eran generalmente  bodegas familiares, sin ningún tipo de etiquetaje ni marca en concreto y, prácticamente,  solo elaboraban este tipo de producto. Hoy en día el  vino del año está siendo elaborado con más esmero y permite venderlo embotellado y de forma inmediata, con marca y zona de producción (denominación de origen). Mucho ha cambiado la tecnología para la producción de estos vinos, mejorando su calidad, presentación y buen hacer.

Varias denominaciones comerciales
En algunos lugares, como en Francia el “Beaujolais Noveau”, han conseguido, con sus campañas de marketing muy agresivas, llegar al mercado con un éxito total. En la propia zona, la época en que sale este vino, constituye todo un acontecimiento. Todo el mundo espera con ansiedad la salida del nuevo vino. Es una fiesta nacional.
Uno de sus principales reclamos  es que en el tercer jueves de noviembre, todos los años, el vino llega al mercado y garantizan poder consumir el vino en cualquier parte del mundo. Su distribución de una forma muy estudiada lo permite. Si llega con un día o más de antelación, aconsejan ponerlo a la venta el día en cuestión. En definitiva se convierte en un vino vendido recién elaborado y en poco tiempo, no hay razón alguna para guardarlo y venderlo poco a poco, es un negocio rápido y de gran efectividad.

En la Rioja, se comercializa como “cosechero”, suele salir al mercado un poco más tarde que el Beaujolais del país vecino. También, en zonas concretas de la misma Rioja,  le llaman vino de Navidad  ya que su puesta al mercado coincide a menudo con dichas fechas tan señaladas. Estos vinos raras veces aguantan en la botella hasta el  segundo año. Sus características se pierden y suelen ser vinos apagados debido a que sus principales argumentos, que son sus sensaciones afrutadas y florales  marcando el carácter varietal, se van perdiendo y, en muchos casos, presentan aromas y sabores desagradables. Están conceptuados para su consumo inmediato. Su falta de contacto con la  barrica  hace que sean de mala guarda. No hay que intentar guardarlos un tiempo en barricas de madera porque carecen de personalidad y características para un buen envejecimiento.

El “Vi Novell”, nombre que recibe  en el Empordà, sale al mercado en el mes de noviembre. Son varias las fiestas y ferias que se celebran para la presentación del nuevo vino. En otros tiempos, en los establecimientos donde se comercializaba este tipo de vino,  era costumbre colgar en la puerta una ramita de pino para indicar la llegada del vi novell.

Modalidades de elaboración
Toda esta serie de vinos se elaboran, básicamente, por dos sistemas  teniendo en cuenta las pequeñas variaciones que cada bodeguero quiera imprimir para tipificar el producto  y dotarlo de un sello propio de marca.

  • Por un lado tenemos el sistema de elaboración tradicional. En este método se separa el mosto de los hollejos antes de que termine la fermentación.  De esta forma los mostos contienen menos cantidad de taninos que los mostos tradicionales.
  • El proceso más habitual que encontramos hoy en día en el mercado es el sistema de “Maceración carbónica”. Consiste en encubar los racimos de uvas enteros, sin despalillar ni estrujar. En algunos casos se introduce gas carbónico en las cubas. Gracias al gas carbónico se provoca una fermentación dentro de cada grano de uva, con sus propias levaduras. Se rompe el grano con la presión que se ejerce  y el líquido sigue su fermentación alcohólica. En algunos casos se separa el mosto de los hollejos y sigue la fermentación de forma conjunta, obteniendo unos vinos que destacan por su carácter afrutado, color vivo (que se pierde con facilidad) y de escasa conservación.
    Otra modalidad  y de  características similares,  consiste en introducir la vendimia en las cubas sin despalillar ni estrujar. Con la propia presión que se ejerce con el peso de la carga, los granos de uvas de la parte inferior se rompen, a continuación el mosto empieza la fermentación alcohólica, que al mismo tiempo produce gas carbónico y provoca la maceración carbónica de los racimos que están en la parte superior de la cuba.

Características de un vino joven
Cabe destacar que el uso de un sistema u otro para la elaboración de estos vinos tan característicos lo define el propio bodeguero, el cual le imprime su estilo propio y personal, consiguiendo unos vinos con personalidad y características muy particulares. En definitiva, son vinos de consumo temprano,  muy adecuados para consumirlos en las estaciones más cálidas, permitiendo consumirlos a temperaturas frescas para suavizar su intensidad en acidez y,  al mismo tiempo, provocar este placer que nos produce consumir una bebida fresca en estaciones cálidas.
Las principales características de los vinos tintos jóvenes son varias.
Para algunos son vinos de poca calidad, para otros su calidad no tiene discusión. Sean lo que sean, tienen su encanto y por supuesto tienen sus adeptos y detractores. Simplemente aclarar que son vinos con personalidad propia y que por eso no hay que rechazar o despreciar los demás vinos.
Si realizamos una descripción en cuanto a cata, siguiendo las fases de degustación, obtendremos unas características aproximadas a  las siguientes  particularidades:

  • Fase visual: el color rojo-violáceo o rojo-purpura con reflejos muy amoratados y violáceos, son avisos de juventud. La coloración poco intensa es algo común en este tipo de vinos. Según la variedad de uva utilizada, encontramos coloraciones más atractivas que otras. El ejemplo claro es la variedad “Gamay”, utilizada en la zona de Beaujolais, de color muy poco atractivo. En cambio los vinos elaborados con las variedades “Tempranillo” y “Garnacha”, básicamente, producen vinos de color realmente atractivo. Toda esta coloración tiene poca estabilidad, se pierde con el tiempo de una forma rápida, pero poca importancia tiene cuando hablamos de vinos que serán consumidos de forma inmediata.
  • Fase olfativa: buena intensidad olfativa, destacando su carácter varietal con aromas afrutados, florales en la mayoría de casos y algo vegetales. La variedad de uva marcará el carácter propio. Cabe destacar los aromas a frutos rojos como la cereza, fresa y frambuesa, y en cuanto a frutos negros destacar la mora, grosella y casis. Los frutos rojos marcan el carácter más joven del vino, mientras que los frutos negros destacarán en aquellos vinos con más maceración. En zonas donde las uvas tienen una maduración muy completa, debido a un clima más cálido, encontramos aromas de frutas en compotas y frutas pacificadas. El carácter floral recuerda a aromas de violetas y rosas, por destacar alguna. Los vegetales más destacables son de hierba fresca. En casos puntuales se pueden percibir aromas lácticos con cierta acidez como podría ser el yogurt.
  • Fase gustativa: son vinos que no destacan por su cuerpo. Su ataque o primera impresión es suave, recordando los sabores de fruta madura, mostrando una acidez fresca y necesaria que le dan su personalidad. Su escaso contenido en taninos provoca un agradable paso por boca, sin dejar rugosidades ni asperezas, con un ligero final amargo verdoso que le da esta frescura. Son vinos fáciles de beber, sin dejar grandes sensaciones.

Servicio y maridaje
El servicio de estos vinos es simple, ligeramente frescos entre 12º y 14º, se suaviza la acidez y son más amables en boca. La copa a utilizar que sea fina, transparente y con volumen, siempre mejor utilizar el tipo borgoña. Para refrescarlos siempre es mejor realizarlo al momento con un cubilete y bastante hielo, que conservarlos en la nevera.
En España, por su clima tan característico, nos proporciona una gran variedad de vinos de esta índole en cualquier parte de la geografía.

Los vinos tintos jóvenes, son productos que combinan perfectamente con una gran variedad de platos y combinaciones. Maridan perfectamente con pastas, arroces, verduras frescas, carnes blancas y rojas sin demasiada intensidad, quesos semi curados y de corteza enmohecida, incluso tiene una buena disposición para combinar con platos de pescado sobre todo de rape. Tampoco hay que negarle ser compañero y protagonista de un aperitivo. En definitiva son vinos muy polivalentes con grandes posibilidades de maridaje.  

Josep Sala

Profesor de Operaciones de E.U.H.T- Sant Pol de Mar

 


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