Sentir la cultura, la tradición, la historia y el ambiente de un país. Todas las acciones de Paradores de Turismo de España S.A. (sociedad anónima de capital público) se enfocan a “emocionalizar” la estancia de sus clientes, conectándolos con el país que visitan a través de emplazamientos privilegiados. Alojarse en uno de sus 93 establecimientos va más allá de la pernoctación, ya que lo que busca la cadena es transmitir un valor de marca estrechamente ligado a la promoción de España.
Para cumplir su objetivo de convertirse en líderes del sector y “proyectar internacionalmente la excelencia del turismo español”, según remarcan en sus memorias anuales, definen su visión empresarial como “una red de hostelería cuyo objetivo es ofrecer un servicio de calidad integral, diferenciado, accesible y personalizado, comprometido con nuestro entorno natural, económico e histórico, con el que se pretende potenciar la imagen del turismo español unida a un desarrollo sostenible”. Además, junto a estos valores, destaca el compromiso con la cultura gastronómica tradicional.
La restauración se configura de este modo como uno de sus pilares (a parte de que es un negocio fundamental para el progreso de Paradores de Turismo) y, según informa la cadena, en el período de julio y agosto de 2009 les reportó unos ingresos de explotación de 58.627.204 euros, “mejorando en medio punto los ingresos del año pasado”. Pese a que la asociación empresarial Exceltur prevé una caída del PIB turístico del 5,6% al terminar el año en España, las cifras que barajan en Paradores son optimistas y en cuanto a datos de ventas en los restaurantes las describen como satisfactorias. Este verano se vendió “algo más de 514.000 cubiertos, lo que representa una subida de casi 6.400 respecto al mismo período del pasado año”. Parte del mérito se corresponde a su oferta en desayunos, que le supone al sector un crecimiento del 5,8% en relación a 2008, en términos absolutos significa haber servido 443.398 desayunos, es decir, 26.080 más que el año anterior para los meses de julio y agosto.
Clientes variopintos
Los paradores están repartidos por toda la geografía española, pero su atracción varía en función de la ubicación. Los últimos datos recopilados (julio – agosto de 2009) reflejan una “ligera ventaja de los paradores que se encuentran en la costa o cerca de ella”. Hondarribia (Guipúzcoa), Gijón, Aiguablava (Girona) y Mazagón (Huelva) lograron una ocupación 100% y de cerca le siguen los de Javea (Alicante) y Ribadeo (Lugo) con porcentajes superiores al 95%. Y aunque la tendencia veraniega haya apuntado más al mar, también ha habido casos de ocupación casi máxima en el de Bielsa (Huesca) u ocupaciones entre 90% y 95% en Soria, Puebla de Sanabria (Zamora) y Argómaniz (Álava).
Año tras año, Paradores realiza una memoria donde queda plasmada la afluencia de los clientes que van pasando por las instalaciones de la cadena. Según demuestran las cifras de 2008, el perfil es básicamente español (71%). En primer lugar, son los madrileños los que más frecuentan las ofertas de Paradores de Turismo, le sigue Andalucía y termina el podio Cataluña.
Respecto al 29% restante, que se corresponde con los extranjeros, cabe proceder a una segmentación interna: encabezan la lista los británicos (22%), pese a que en cifras absolutas han disminuido respecto al año anterior, y le siguen los franceses (16%), alemanes (12%), estadounidenses (9%), japoneses (4%), italianos (4%), belgas (4%), portugueses (4%), suizos (3%) y nórdicos (3%). De todas estas nacionalidades, destaca el incremento de los norteamericanos (32,52%) y el de los japoneses (14,63%).
En términos relativos y atendiendo al período vacacional de julio y agosto de 2009, se observa un incremento en el número de clientes, tanto extranjeros como nacionales. En total, 296.204 personas se alojaron en alguno de los 93 paradores de la red hotelera, 24.206 más que en 2008. El turismo interno juega un papel muy relevante, sobre todo teniendo en cuenta los últimos datos cifran una subida del 11,40% de turistas españoles en paradores (22.383 más que en 2008). También ha subido el número de clientes llegados de fuera. “En un verano en que ha disminuido considerablemente la cifra de turistas extranjeros, Paradores ha contado con 77.436 clientes de otras comunidades”, un 2,55% más que en 2008. Para el actual presidente y consejero delegado de Paradores Nacionales, Miguel Martínez Fernández, “es la primera prueba de que el trabajo que estamos haciendo de promoción y comercialización fuera de nuestras fronteras comienza a dar resultados”.
Dada esta variedad, en el Plan Estratégico 2009-2012 la cadena turística apunta hacia “el impulso de una atención personalizada y la mejora de la calidad en el servicio”. A partir de esta iniciativa, se “creará un modelo de atención común que partirá de una nueva segmentación de los establecimientos con base a unos parámetros de alojamiento y restauración, adaptándolos y clasificándolos en categorías”, aseguran desde Paradores Nacionales. Dicho plan se concreta en la segmentación mediante “establecimientos de paso, establecimiento de estancias cortas (de 2 a 5 días) y establecimientos de estancia continuada (más de 5 días)” y en relación a temas de restauración se establecerá una clasificación de “gastronómicos, de paso, de conveniencia, de modelo clásico y de eventos”. Todo ello con la finalidad de satisfacer las necesidades de la demanda, que tal como indican las cifras es muy variopinta.
Preocupados por la gastronomía tradicional
Uno de los puntos fuertes de Paradores es apostar por la tradición culinaria española y ofrecer en cada una de sus instalaciones los platos típicos de la zona. Con sus más de 100 restaurantes, entre ellos algunos temáticos, y sus más de 200 salas para banquetes y encuentros, ubicados en edificios emblemáticos como castillos, palacios, monasterios o parajes naturales, buscan que los clientes consigan “adentrarse en un mundo de sabores que en el presente rememoran el pasado y nos conducen hacia el futuro. Es concebir la gastronomía como una experiencia para los sentidos. El ayer y el hoy de la restauración se funden en un mismo lugar: la mesa de Paradores”.
Una mesa en la que la salud y la accesibilidad forman parte de la carta, junto con la consideración de la gastronomía regional “como esencia de la cultura y de la historia de cada rincón de la geografía española” que se transmite a través “de la creación de una oferta siempre identificada con el entorno y en constante actualización en sus elaboraciones y presentaciones: utilizamos en nuestros fogones las técnicas más avanzadas mirando al futuro pero respetando y subrayando la tradición”, según fuentes de Paradores Nacionales. La carta tiene en cuenta tanto a bebés, a los más mayores, como a aquellos que deben seguir un régimen especial como vegetarianos, diabéticos o celíacos. Estos detalles son los que le dan personalidad y los que les confieren un carácter especial, algo que ponen en práctica tanto a nivel comunicativo como en su trato habitual con la clientela.
Desayunar puede convertirse en un auténtico placer, dado que es uno de los rasgos característicos de la oferta de Paradores gracias a su buffet matutino. El equilibrio es la base, pero eso no es sinónimo de poca variedad. Al contrario, ya que lo que buscan es “cubrir todas las necesidades en la primera comida del día”, disfrutándola en las salas habilitadas o incluso en la propia habitación si así se desea. La presentación del buffet de desayunos del Parador de Aiguablava es sólo un ejemplo de lo que significa desayunar en los distintos establecimientos de la cadena. El visitante se levanta y baja al salón donde encuentra más de 100 productos y elaboraciones meticulosamente seleccionadas y organizadas en seis áreas. Por una parte, está la sección de zumos naturales, fruta fresca y todo tipo de ensaladas, además del apartado de repostería y bollería. En otra zona están los quesos propios del Baix Empordà y los embutidos. Pero también existe la posibilidad de decantarse por la sección de huevos (revueltos, pasados por agua, pochados con salsa de tomate, fritos…) y tortillas (de la de patatas tradicional, pasando por una de verduras y otra de espárragos). La cuarta sección hace referencia a los platos calientes, encontrando allí tanto lomo ibérico, choricitos como morcilla de arroz con chanfaina. Si lo que apetece más son pescados, basta con desplazarse a la quinta área, donde está la presentación de ahumados (salmón, bacalao, atún, junto a la conocida y típica anchoa de l’Escala) que comparte espacio con la rica selección de panes (blanco, inglés, integral, de chapata, de pagès…). Y para los que prefieran algo más light, la última zona es la del buffet dietético con cereales, leche de soja, mermeladas, batidos, bollería integral, frutos secos y, en general, toda clase de alimentos con un bajo contenido de azúcar. A todo esto hay que añadir la importancia de las temporadas, pues en época estival se ofrecen una serie de productos mientras que en invierno la oferta varía para adecuarse a las necesidades del momento.
Los niños no quedan fuera del foco de atención. Dado que son muchas las familias las que pasan a lo largo del año por los distintos recintos de la cadena, también han adaptado menús y han elaborado una gama de productos “en un solo plato”. Así lo detallan en su publicidad: “Éste es el objetivo de la carta infantil de Paradores, que está elaborada para niños de hasta 12 años y estructurada en cuatro "Menudines". En la carta van ilustrados con dos personajes, "Pilipil" y "Pepepitoria", que explican a los niños en qué consiste el "Menú de la Granja", el "Menú Mucha Pasta", el "Menú Soldaditos Romanos" y el "Menú Rodeo". Todos contienen un plato principal y hasta siete acompañamientos que van variando, además de bebida y postre.” Sin duda, la apuesta por satisfacer a un público delicado, como lo son los niños en estas edades, a un precio asequible, ya que el menú puede adquirirse por 12 euros.
J
ornadas y actividades
Visitar un parador no significa sólo alojarse en uno de sus establecimientos, sino que pueden combinarse múltiples actividades. Desde excursiones por la naturaleza para gozar de la belleza paisajística, hasta jornadas de formación dirigidas a los clientes. Abanderando la cocina española, ofrecen varias sesiones para degustar “la cultura gastronómica más original de cada región” junto a recetas ancestrales combinadas con las nuevas tendencias de la cocina vanguardista.
Objetivo calidad
El presidente y consejero delegado de Paradores Nacionales enmarca la filosofía de la cadena teniendo en cuenta que “nuestro objetivo es innovar y modernizar”, para lo que se requiere ir “actualizando nuestros establecimientos para que ofrezcan mayor confort y nuevas experiencias, manteniendo y potenciando nuestra calidad en el servicio, desarrollando nuevos productos y siendo una empresa pionera que sirva como ejemplo de la magnífica labor que desarrolla la hostelería española”.
Ejemplos de esta voluntad son los dos reconocimientos conseguidos recientemente. En julio de 2009 la cadena recibió una condecoración cuando la consultora internacional Check Safety First le otorgó al Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela el premio Cristal 2008, que lo sitúa como el hotel con mayor seguridad e higiene alimentaria a nivel mundial. Junto al presidente de Paradores de Turismo, David Massip, director general de explotación, y Julio Castro, director del hostal en cuestión, recogieron el diploma que les entregó Steve Tate, presidente de Check Safety First.
Por otra parte, tal y como publican en la sección noticias de su web, el Parador de Cangas de Onís ya se coloca en el top 10 de mejores hoteles de naturaleza. Según explican, el ranking elaborado por la comunidad de viajes Trivago tiene una importancia considerable dado que la selección la realizan los más de siete millones de usuarios únicos que mensualmente visitan este espacio. Textualmente, dicho portal explica del Parador de Cangas de Onís que “es capaz de fusionar entre sus muros tradición y modernidad, ofrece además una exquisita carta en un restaurante de ambiente histórico. En plena naturaleza, a orillas del Río Sella y con el majestuoso paisaje de los Picos de Europa al fondo es ideal como punto de partida de excursiones a las localidades y monumentos naturales de la zona, como el Naranjo de Bulnes o el Lago Enol”.
eParadores
En la línea de consolidarse como líderes del sector, este año decidieron apostar por las nuevas tecnologías. En el marco de su Plan Estratégico 2009-2012, han implementado sus canales comunicativos incorporando un canal de televisión en Internet, un canal en Youtube y adentrándose en el mundo de las redes sociales con un perfil en Facebook.
Su objetivo es “la modernización e innovación de la red, como palancas de creación de valor para incrementar la rentabilidad de la empresa”. Mediante su escaparate virtual, que cuenta también con la renovación de su portal de Internet, pretenden acceder a un mayor público y ampliar su target, ofreciendo ofertas tanto en alojamiento como en menús para jóvenes, grupos, familias, etc.
Desde la entidad se recuerda que “Paradores se convierte así en la primera cadena hotelera en abrir un canal de televisión propio en Internet” (www.paradores.tv) con una transmisión de más de 100 vídeos corporativos entre los cuales uno puede ver los 93 paradores en funcionamiento actualmente. A parte de poder visualizar imágenes y difundir datos sobre cada uno de los establecimientos, los usuarios pueden entretenerse con reportajes sobre diferentes rutas turísticas por España y con la sección de gastronomía elaborada por los mismos cocineros de Paradores. Ellos “explican sus mejores recetas y revelan los secretos que utilizan para sacarle todo el partido a los fogones”, cuentan fuentes de la cadena.
En cuanto a redes sociales, por el momento, Paradores sólo dispone de un perfil en Facebook, aunque les está dando bastantes resultados y barajan la posibilidad de ampliar su incursión en otras redes similares para mejorar la comunicación con sus clientes.
Formando a expertos
El capital humano de Paradores es uno de sus principales activos de la compañía y por eso, a parte de intentar ir a la última en tecnología e innovación, también potencian el reciclaje y la formación de expertos en el sector. Todo ello, “enmarcado dentro de la política de Responsabilidad Social Corporativa de la Red” en que “el proyecto de Paradores Escuela se ha convertido en una academia de turismo que reúne la experiencia, la sabiduría y el talento de los mejores profesionales de la Red, junto con la tecnología más novedosa del negocio”, afirman.
Los más de 4.300 profesionales que hacen posible el día a día en los distintos establecimientos disponen desde 2006 de una escuela propia para “aprovechar el conocimiento acumulado por los profesionales de Paradores a lo largo de sus 80 años de existencia” en la que realizar, por ejemplo, el Curso de Especialización y Gestión de Cocina (dirigido especialmente para jóvenes con estudios de Formación Profesional en la rama de Cocina) o el Curso de Especialización y Gestión de Comidas y Bebidas (en este caso dirigido también a jóvenes, pero procedentes de estudios de Formación Profesional en Hostelería).
“En constante evolución”
Aún en tiempos de desaceleración económica, el propósito de Paradores de Turismo es crecer y ofrecer cada día más servicios. En la actualidad, existen varios paradores en construcción.
Por un lado, nos encontramos con el Parador de Lorca, en Murcia, que, según fuentes de la cadena, se está construyendo en las inmediaciones de una alcazaba musulmana, respetando meticulosamente cada uno de los restos arqueológicos que han ido apareciendo”. En Castellón se ubica el de Morella, justo en la falda del castillo de la localidad, en la zona del antiguo Convent de Sant Francesc, del siglo XII, y el que fuera Convent de les Agustines. Si nos desplazamos hasta Asturias, encontramos el proyecto del Parador de Corias que aprovechará el antiguo monasterio de San Juan Bautista, situado a las orillas del Río Narcea y conocido como El Escorial de Asturias. Por otra parte, el Parador de Veruela, en Zaragoza, se ubicará en el primer monasterio cisterciense de Aragón, que data del siglo XII. Y, tal vez, el más esperado sea el de Ibiza, pues es el primer parador situado en las Islas Baleares. Situado en el Castillo de la Almudaina, que data del siglo XVIII y que se encuentra en el centro histórico de la ciudad, también se conoce como Dalt Vila y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Y el proyecto de crecimiento se agranda con una lista de futuros paradores en Muxía (A Coruña), Villablino (León), Cádiz, Estella (Navarra), Badajoz, Lleida, Molina de Aragón (Guadalajara), Béjar (Salamanca) y Alcalá la Real (Jaén), lo cual indica una clara apuesta por mejorar los servicios y ampliar la red. Por este motivo, el presupuesto anual de la compañía contempla también una partida para reformas. Las últimas remodelaciones y redecoraciones integrales han ido destinadas a los paradores de Cádiz, Tortosa (Tarragona), León, Villafranca (León), Cáceres, Argómaniz (Álava), Toledo, Mojácar (Almería), Antequera (Málaga), Granada y Puebla de Sanabria (Zamora). En un nivel inferior se encuentran las remodelaciones interiores de los paradores de Chinchón (Madrid) y Jarandilla (Cáceres) o la de las zonas comunes y SPA realizadas en el de Segovia.
Más allá de estos datos que reflejan el camino hacia el futuro inmediato o a medio plazo, lo cierto es que Paradores de Turismo acumula una larga trayectoria con todo tipo de anécdotas. Tal vez algunas de las más relevantes a nivel histórico y sea la que la misma entidad refleja en distintos de sus documentos corporativos: en el período de transición democrática y a finales de los años setenta y entrados los ochenta, “Paradores es escenario de actos tan importantes como la elaboración del borrador de la Constitución en el Parador de Gredos (1978), la firma del anteproyecto del estatuto de Cataluña en el parador de Vic-Sau (1978) o la del estatuto autonómico de Andalucía, en Carmona (1980)”.
Elena Cabezas
Sabrina Martínez
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