Editorial
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22-07-2010

Los auténticos “Casacas Rojas”

Hace un tiempo leí una noticia con asombro: “Los Casacas Rojas se presentan en El Bulli vestidos de toreros”. Pensé que era una broma de un grupo de amigos, pero investigando sobre el tema descubrí que los Casacas Rojas son algo más; y desde entonces hasta ahora cuando los Casacas se ponen en guardia, preparados para su próxima misión, pronunciando, cual guerreros, un grito al unisono: “Festivaaaal” el eco mediático resuena allende. ¿Quién son realmente los “Casacas Rojas”? Ya les adelanto que esta tropa no pertenece a ninguna milicia y sus propósitos son absolutamente antagónicos a las artes bélicas… El único arte que impulsa a este grupo es el culinario; la finalidad por la que se mueven y razón por la que se reúnen los socios, es su pasión hacia la gastronomía.

Se podría decir que su historia empezó como tantas, un grupo de amigos con una afición en común: el placer culinario; que se reunían y montaban saraos en pro a una celebración entusiasta como verdaderos amantes de la cocina. Sin embargo, los saraos cada vez eran mayores, el grupo crecía y la improvisación dio paso a la organización. Se bautizaron como el Tour Gastronómico, pero la naturalidad y espontaneidad de los miembros despertaba la curiosidad allí donde fueran, por lo tanto decidieron uniformarse con camisetas rojas detallando el nombre de cada socio, lo que originó que fueran reconocidos como los auténticos “Casacas Rojas”. Así como existen los aficionados al cine o al deporte, ellos son aficionados a la gastronomía y al placer de disfrutarla. Precisamente a este carácter festivo y altruista, se debe que su popularidad haya ido “in crescendo”, y que de 25 miembros que eran al principio hayan llegado a los 52. Ahora organizan su calendario de eventos anuales, pero sin perder de vista y manteniendo intactas las bases con las que se fundó la asociación, no piensan renunciar al significado de ser un auténtico casaca: formar parte de un club de naturaleza desinteresada y altruista, conscientes de su atracción y resultado de su palpable notoriedad. Su grito de guerra es la pura esencia del festival gastronómico y así es como plantean cada una de sus celebraciones. Motivo que ha provocado que este grupo haya crecido en paralelo a su fama, el no querer sacar tajada de su afición. Pues aparte de lo anecdótico del algunas situaciones de las que son protagonistas y les concede el carácter saleroso con el que organizan sus salidas, un estilo propio que ya les identifica, el nivel de sus eventos y la capacidad de convocatoria es cada vez mayor. Puesto que el grupo está adquiriendo mucha fuerza y como aficionados a la gastronomía se han acabado convirtiendo en apóstoles de lo que son: amantes del buen comer. Imagen que se vende sola, no hay que subastar aquello que hacen por diversión y sin ánimo de lucro.

De cara al sector es un buen reclamo que aparezcan grupos que además de entender la gastronomía como un arte, la sientan como una verdadera afición, un concepto cuyo alcance es universal. Lo cual demuestra lo camaleónica que es nuestra cocina, lo mismo puede ser un arte selecto en un ambiente de exquisitos y sibaritas que una apasionada afición de gourmets. Ya veremos qué futuro les depara a los “Casacas Rojas”, en mi humilde opinión si son fieles a sus estatutos pueden dar mucha guerra. Pues al final continúan siendo un grupo de amigos que han decidido que el festival gastronómico nunca se acabe, y me temo que si hay que presentarse otra vez en EL Bulli vestidos de toreros, lo harán.

Georgia Arnaus
Editora

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