Editorial
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29-04-2010

Adrià cede el paso

Cuantas editoriales nos ha dado el Sr. Adrià, cuantas noticias ha protagonizado el número 1 de la gastronomía española a lo largo de su trepidante carrera... Sin embargo este año, a todos nos sorprendía el “inesperado” cierre del “Bulli” y esta semana nos hemos vuelto a sorprender con el “previsible” resultado de la prestigiosa lista S. Pellegrino de los 50 mejores restaurantes del mundo que ha posicionado al hasta hora rey soberano de la lista, en el número 2 tras su discípulo René Redzepi, del restaurante Noma, en Copenhague. Pero el incombustible Adrià ha recibido el número 2 con el mismo entusiasmo y satisfacción con el que antaño recibió sus cuatro y consecutivos primeros puestos. Dicen que era un secreto a voces; supongo que lo reveló él mismo cuando decidió echar el cierre a su restaurante.

Pues Ferran Adrià ha decidido bajar las revoluciones, aminorar la velocidad y pasearse por el circuito de los grandes asegurado su puesto en el podio, consciente de que no iba a ser el numero uno en esta carrera, cediendo el paso a alguien que en estos momentos esté dispuesto a correr más que él. Ha llegado el momento de relajarse en la pista, su elección para ser el número uno fuera de la presión del competitivo circuito. No creo que Ferran Adrià este cansado, desmotivado o aburrido, más bien pienso que quiere dejar de ser Ferran Adrià, el imbatible e insuperable campeón del arte culinario, durante todo el día. La figura mediática en la que se ha convertido, necesita tiempo para salir de su personaje, necesita tiempo para desde el anonimato, hacer todo aquello que ha dejado de hacer para representar al icono de la gastronomía española. Por lo tanto creo que busca la serenidad en sus próximos proyectos, persigue la creatividad sin neurosis, dejando de pisar el acelerador desde que se levanta hasta que se acuesta. Quizás crea, que ya ha sido considerado el número 1 el suficiente tiempo , y quiera sentirse vencedor desde su juicio, desde su propia y personal historia. Hay algunos chefs que han rechazado reconocimientos del tamaño de la estrella Michelin , argumentando que no están dispuestos a aguantar la presión que les obliga a mantener el reconocido galardón, y que en el futuro es peor el desprestigio que da el que te la quiten al prestigio de que te la otorguen. Opino que en este punto se encuentra el Sr. Adrià desconectándose poco a poco de su personaje, de los premios, pasando progresivamente del excepcional numero 1 al meritorio numero 2… Ver la vida continuamente desde el pódium puede dar un poco de vértigo, pues por mucho que desde pequeños nos inculquen la gran filosofía del numero 1, del triunfo, del conquistar el más allá de lo que ambicionamos, de competir y luchar por lo que creemos e intentar ser los primeros en todo aquello que hagamos desde el espíritu del sacrificio, llega un momento que nos damos cuenta de que no somos tan perfectos, y debemos decidir entre sí continuar la carrera a gran velocidad o seguir viviendo a un ritmo menos frenético, renunciando a los reconocimientos, premios y a la envidiable posición que significa ser el primero.

Son muchos años de carrera, de triunfos logrados, de marcar un antes y un después en la historia de la gastronomía española, lo que dan pie y derecho al precursor a que se detenga, como mínimo para tomar aire. Pues su cocina podrá gustar más o menos, pero nadie puede poner en duda lo que el Sr. Adrià ha conseguido en estos años, llevando su cocina, nuestra cocina haya donde anduviera. Tal héroe griego, su nombre permanecerá en la historia, como mínimo en la española, no sé si esto es lo que perseguía, quizás sí…. Pero lo cierto, es que ha decidido que ha llegado el momento de moverse por la vida a medio gas, cediendo el paso.

Georgia Arnaus
Editora

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