Editorial
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15-04-2010

Turismo manipulado

Cuatro chavales se medio desnudan delante de las cámaras de televisión y el municipio de Salou es amenazado desde la Generalitat con perder su reconocida marca de turismo familiar. Hace ocho años que se celebra el Saloufest un evento deportivo del que hasta ahora, no había existido polémica más allá de la propia localidad, la diferencia es que este año había cámaras y los demás no. ¿Que se espera de 4.000 universitarios, sean de la nacionalidad que sean, que se concentran en las cálidas costas españolas para celebrar el final de los exámenes? Noticia fácil, premeditada, y si la perla periodística es un chaval bebiendo alcohol directamente de un zapato, yo personalmente cambiaría de profesión. Lo que es inaudito es que la imagen tenga tanta fuerza como para que desde la Generalitat se lancen declaraciones más perniciosas, si cabe, avivando el carácter absurdo de la polémica.

Desde mi punto de vista la respuesta tendría que haber sido otra, el Sr. Josep Huguet, conseller de Innovació, Universitats i Empresa, podría haber dado un par de vueltas más al tema antes de pronunciarse y advertir que Salou debía asegurar el civismo si quería mantener la marca de “turismo familiar”. Su responsabilidad era defender el evento y quitar leña a las imágenes difundidas de desenfreno que censuran al evento deportivo como “turismo de borrachera”, pues seguramente la cantidad de imágenes que puedan existir de los jóvenes sobrios y haciendo deporte son más aburridas como para dar la vuelta por media Europa. En mi opinión la situación se ha desorbitado, el Saloufest se concentra en un período no vacacional por lo tanto no creo que exista ninguna incompatibilidad entre el turismo familiar y el joven. Y tampoco creo que un determinado acontecimiento puntual pueda acabar con el prestigio de una zona turística sólo porque unos cuantos jóvenes se han desinhibido en todos los aspectos, llegando a ofrecer perlas como imágenes a los más que poderosos medios de comunicación, que pujan desde internet, gracias a las redes sociales, a los blogs y los fotógrafos de móvil vendiendo una gran polémica tras una imagen fácil y buscada. Y esa podría haber sido una buena e inteligente respuesta, restar importancia a un deliberado escándalo y no multiplicarla; dar la importancia a lo que realmente es el Saloufest y porque hace ocho años que se viene celebrando. Pues desde la Associació de Bars, Restaurants i Oci de Salou (ABROS), su presidente José Otero y también vicepresidente de la Federació Catalana d’Associacions d’Activitats Recreatives Musicals (Fecarsam), ha valorado el negocio del Saloufest entre unos 8 y 10 millones de euros, que vendría a ser una media de unos 30 euros diarios por joven destinados al ocio, más el gasto de alojamiento. Según Otero, «Es rotundamente falso que se lo gasten todo en alcohol, no beben tanto como la gente dice o piensa»

Exacto, como la gente piensa gracias al injusto trato que se la ha dado al evento y la poca defensa que ha tenido por parte de la Generalitat, que obsesionados por mantener la imagen impoluta de Catalunya, se han intimidado ante unas cuantas fotografías de unos cuantos jóvenes borrachos y han llegado a condenar el acontecimiento dando vida al nuevo concepto de “turismo manipulado”.

Georgia Arnaus
Editora

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